Estos tiempos que estamos pasando son totalmente inusuales, nunca vividos por nuestra generación. Como en una guerra, temerosos del enemigo mortal que asecha, que no sabemos donde está, en que momento aparecerá y si nos atacará esta vez sin piedad. Vivimos tiempos de incertidumbre y gran tristeza en muchos casos por la pérdida de algún ser querido. ¿Cuando acabará? nos preguntamos seguido. Teniendo la esperanza de que la respuesta sea ¨muy pronto¨.
¿El futuro incierto o el momento presente agobiante?
Escuchamos tantas historias, algunas buenas, otras no tanto. Pero siempre nos inquieta saber si estamos haciendo lo correcto, si podríamos hacer algo más. Si debemos esperar a que la economía se reactive o reaccionar como escuchamos y observamos algunos se mueven a trabajar de alguna manera. Entonces, nos preguntamos: ¿Será que estamos haciendo lo suficiente? y ¿qué es lo suficiente?
No hay una respuesta perfecta para todos, solo una única y especial para cada uno. Si hablamos de nuestra economía, y que esta pandemia que hoy vivimos va para largo porque aun no se ven luces ni en los países más avanzados para una vacuna. Entonces, debemos recordar que el momento previo a toda crisis, ante toda situación amenazadora y lo más importante, es la planificación. Para ello debemos hacer una revisión interna de nuestras habilidades, situación actual y oportunidades.
Planificar es lo único que podemos hacer en el momento presente, prepararnos, armar la estrategia, la mejor que podemos evaluando nuestra situación actual, habilidades y oportunidades. Tal vez algo mejor se vislumbre en el camino y nos toque volver a nacer como dice Gabriel García Márquez. Tal vez encontremos otras habilidades, que siempre las tuvimos pero que hoy más que nunca aparecen ante nosotros. Otras pasiones que estaban guardadas, escondidas, puedan surgir como el ave fenix y venir en nuestra ayuda. Tal vez sea la oportunidad que estábamos buscando, de hacer un cambio, algo para bien y mejor.
Nuestra situación actual marcará también la prioridad, el recurso humano y el económico. Pero debemos recordar que la cancha no se marca dentro de la situación actual, sino en el área de las oportunidades.
¿Qué no debo olvidar?
El amor en tiempos de covid19. Necesitamos del amor para fortalecernos. Necesitamos dar y recibir. Cuidar del recurso humano como una prioridad; esto significa ¨yo y mis seres queridos¨. Asegurar que estemos con salud, protegidos, y que nos sintamos todos amados, que nos preocupamos los unos de los otros. No es fácil, cuando las adversidades, la incertidumbre y el miedo aparecen, a través de noticias difundidas y una serie de opciones que pueden darse en los días siguientes, bajo el panorama ¨que todo puede pasar¨. Por eso mismo el amor, para la resiliencia, para levantarnos con fuerza, para forjar nuestro propósito y reforzar nuestra fé.